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12/11/12

Los orígenes de la cultura



Los orígenes de la cultura
El hombre, en su evolución, desarrolló cientos de culturas, prácticamente en todos los confines de la Tierra. Dichas culturas, en creciente interrelación, estuvieron aisladas en el pasado, cuando aparecieron formas de vida diferentes. Las diferencias culturales y de los idiomas asociados con ellas proceden, por tanto, del aislamiento; las similitudes, de las migraciones y los contactos.
La cultura es la característica que ha hecho posible que las comunidades humanas ocupen cada medio habitable en la Tierra. La cultura es el patrón de conducta y actividad que distinguen a los humanos del resto de los animales. Ningún otro animal tiene una cultura. Primero, el hombre moderno utiliza un grupo de herramientas compuestas por implementos hechos a partir de un patrón estándar que se extiende de un lugar a otro. Segundo, el hombre guarda información acerca de la sociedad, la tecnología y el medio en un lenguaje simbólico que no puede compararse con el "lenguaje" de ningún otro animal.
Sólo los humanos crean fonemas estándares para comunicar ideas abstractas. El lenguaje es una especie de tecnología que permite registrar las ideas y las técnicas de supervivencia.
La cultura del hombre primitivo, de cazadores y recolectores, se denomina Paleolítico o cultura de la Vieja Edad de Piedra, ella se desarrolló hace unos 400 000 años y se extendió hasta hace unos 10 000 años. El período de la Nueva Edad de Piedra se sitúa entre los 10 000 y 3 500 atrás. Es precisamente en este período, hace unos 6 000 años, cuando se produjo la llamada revolución agrícola. Dicha revolución, permitió el asentamiento de las comunidades humanas y estimuló la confección de herramientas de
piedra para facilitar el trabajo de la tierra. Los primeros pueblos agrícolas de Egipto datan del quinto milenio a.n.e. Hacia el 6 000 a.n.e., en Jericó, existía una ciudad agrícola. Estas ciudades eran completamente agrícolas y sus habitantes desconocían la alfarería, por tanto, sus posibilidades para conservar y cocinar sus productos eran muy limitadas.
En comparación con las comunidades de cazadores y recolectores, las agrícolas no requerían de todos sus habitantes para la producción de alimentos. Durante las temporadas de siembra y de cosecha, casi todos estaban en los campos, pero la mayor parte del año una buena parte de la población podía dedicarse a otras actividades. Así, algunos se especializaron en la confección de herramientas y la construcción de casas. La revolución agrícola produjo, como consecuencia, una revolución en la tecnología y las artes. La nueva sociedad produjo una amplia variedad de construcciones, implementos y mercancías. Muchos aldeanos se dedicaron a un comercio activo.
El trabajo con metales no comenzó a desarrollarse hasta el año 3 100 a.n.e. en el Cáucaso. Hacia el año 2 500 a.n.e. comenzó la domesticación del caballo en el Asia Central. La primera mención del hierro se produjo en el año 521 a.n.e. en el este de Asia. Su generalización como tecnología común para el trabajo agrícola demoró siglos y, en algunos casos, milenios.
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Fuente: Apuntes para una historia universal
Lic. Rubén Cañedo Andalia,1 Lic. Caridad Karell Marí2