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4/9/13

El Imperio Bizantino - ESPLENDOR Y DECADENCIA.

   

ESPLENDOR Y DECADENCIA.  El Imperio Bizantino había de alcanzar su máximo esplendor y extensión territorial con Justiniano (518-565), que intentó de nuevo la unidad mediterránea, llegando a dominar amplias áreas del mismo:  la Italia de los ostrogodos, el Norte de África de los vándalos y el Sur de Hispania de los visigodos. Su obra no le sobrevivió.

    Un hecho de singular importancia, el nacimiento de la expansión del Islam, desde el 622, había de poner en peligro la existencia del Estado bizantino reduciendo considerablemente su extensión territorial. En poco tiempo los musulmanes conquistaron Egipto, Palestina y Siria - provincias eminentemente industriales y comerciales -, dejando reducido al Imperio a las provincias que, por ser eminentemente agrícolas y ganaderas, eran más pobres (Asia Menor, Grecia, Balcanes).

    Al peligro musulmán hubo que añadir el peligro persa, frente al que mantuvo una estrategia defensiva, y la avalancha eslava, principalmente los ataques búlgaros. Para defender a este Imperio, por todas partes cercado, fueron creadas las llamadas «themas», ejércitos de colonos militarizados a quienes se concedía la explotación de un territorio con la obligación de defenderlo. El sistema se mostró realmente eficaz al principio, pero apareció un nuevo y definitivo peligro, el de los turcos otomanos, que en avance arrollador darían el golpe de gracia al Imperio Bizantino al conquistar la capital, Constantinopla, en el año 1453.
Fuente: Enciclopedia Temática Lafer