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21/12/13

LA EUROPA FEUDAL CONCEPTO Y ORÍGENES

 LA EUROPA FEUDAL

    CONCEPTO Y ORÍGENES.  El feudalismo es un sistema político, social y económico que va a gestarse y desarrollarse en Europa a lo largo de toda la Edad Media, alcanzando su apogeo y formas más características durante los siglos IX, X y XI. Generalmente, al referirse al concepto de feudalismo, los historiadores destacan el aspecto político y el jurídico institucional, definiéndolo como conjunto de instituciones que crean y rigen obligaciones de servicio y obediencia por parte de un hombre libre, llamado vasallo, hacia un hombre libre, llamado señor, y obligaciones de protección y sostenimiento por parte del señor respecto al vasallo. Con estas facetas quedaba reducido geográficamente a Europa y, cronológicamente, en la Alta Edad Media alcanzaría la cota de su pleno desarrollo.

    Por su parte, los historiadores marxistas lo estudian como una estructura económica. Es el llamado «modo de producción feudal», sucesor del sistema esclavista del Mundo Antiguo y precursor del sistema capitalista. Comprendería la Edad Media, prolongándose hasta ya bien entrado el siglo XIX en la Europa Oriental. Desde este punto de vista, el feudalismo sería virtualmente idéntico a lo que solemos llamar servidumbre: una obligación impuesta al productor por la fuerza - sin tener en cuenta su propia voluntad - de satisfacer ciertas exigencias económicas de un señor, en forma de prestación de servicios o de pago en dinero o Productos.

    Los orígenes del feudalismo europeo son difíciles de discernir. Puede afirmarse, como primer dato, que el régimen feudal de la Europa Occidental en los siglos IX, X, XI y XII es propio de los Estados nacidos de la disgregación del Imperio Carolingio: Francia, Alemania, Borgoña, Provenza, Italia y los países que sufrieron la influencia de dichos Estados: Inglaterra, ciertos reinos cristianos de la Península Ibérica y los Estados latinos del Próximo Oriente.

    La aparición del feudalismo es la repercusión, en el plano político, de la regresión de la sociedad a una civilización puramente rural y económicamente agropecuaria. La sociedad feudal es heredera de la situación del Bajo Imperio Romano: hereda la penuria demográfica, la atonía comercial, la decadencia de la vida urbana y la consiguiente ruralización, el déficit monetario y la inseguridad de la época. Los modernos historiadores hacen, pues, arrancar el fenómeno feudal del Bajo Imperio Romano en contra de la tesis clásica (Pirenne), que afirma que la unidad económica del mundo romano había sobrevivido a la caída del Imperio y se había mantenido durante el período merovingio. Sería la expansión musulmana la que habría cortado la unidad económica del Mediterráneo. Esta teoría, hoy caduca, hace arrancar el feudalismo de la época carolingia.

    En definitiva, hay que tener en cuenta dos hechos que serían básicos para la formación del feudalismo:

    1.     La ruralización de la sociedad europea llevada a efecto a partir del Bajo Imperio.

    2.     La crisis del poder que sobrevino como consecuencia de la descomposición del Imperio Carolingio y de las invasiones de musulmanes, normandos, húngaros a partir del siglo VIII.

    Carlomagno dio los pasos para la consolidación de las instituciones de «beneficio» y «vasallaje»: tras una campaña militar, debe de compensar económicamente a los jefes militares de su ejército. Pero al escasear la plata y el oro, la única forma de satisfacer la deuda es dándoles tierras. Dona a sus jefes tierras en beneficio («beneficium») durante un período más o menos largo de tiempo, para que las exploten en su provecho. Tras la descomposición del Imperio Carolingio, y en la capitular de Quierzy, Carlos el Calvo, ante los hechos consumados, acepta que el «beneficium» se convierta en feudo, es decir, que la donación temporal se convirtiese en perpetua y fuese posible transmitirla por herencia. Las instituciones de beneficio y vasallaje son inseparables y complementarias, ya que solamente el súbdito presta vasallaje a cambio de la esperanza de obtener una donación.

    Se ha hablado también del estado de inseguridad general creado por las invasiones: los normandos, suecos o varegos se establecen en Rusia; noruegos y daneses llegan a Inglaterra e Irlanda, asentándose con carácter definitivo en Normandía e Inglaterra, sirviendo de estímulo, en este último lugar, para que los minúsculos reinos inicien la unificación de la mano de Alfredo el Grande. En el Mediterráneo iban a actuar la piratería sarracena y también los osados navegantes daneses; por el valle del Danubio avanzan las tribus magiares o húngaras.

    Ante estas correrías, los campesinos se sienten desamparados, y ante la crisis de poder político de la Monarquía, se ven obligados a dirigirse al noble más próximo para «encomendarse» a él, es decir, para buscar su protección, reconociéndose vasallos, aceptando a cambio una serie de obligaciones de servicio.

Fuente: Enciclopedia Temática Lafer