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LA CULTURA BURGUESA Y EL GÓTICO

     

  LA CULTURA BURGUESA Y EL GÓTICO.  Si en la Alta Edad Media la cultura y la enseñanza florecieron minoritaria y esporádicamente en los monasterios y en algunos centros episcopales, ahora, en la plena Edad Media, con el resurgir de la vida urbana, la ciudad crea una nueva cultura a partir de la Universidad, cuyas características (vida comunitaria, corporativismo de maestros y alumnos, independencia frente a los poderes civiles y eclesiásticos intransigentes) eran las mismas que las del burgo que las había originado. La Iglesia se dio cuenta de la gran importancia de estas Universidades y, a partir del siglo XIII, las protegió y logró introducirse en ellas, imponiendo la colaboración de dos órdenes monásticas recientemente creadas: franciscanos y dominicos. El método filosófico, la Escolástica, alcanzará extraordinario desarrollo en sus dos vertientes: la mística franciscana y la racionalista dominica, que lograría la supremacía gracias a su más eximio representante, Santo Tomás de Aquino (autor de la Summa Theologica), que creo el escolasticismo aristotélico al cristianizar el pensamiento de Aristóteles. La doctrina escolástica, cuya finalidad era armonizar la razón y la fe para interpretar racionalmente el Universo y el hombre, habría de convertirse, a pesar de la oposición inicial, en la doctrina oficial del pensamiento católico.

    Entre los centros universitarios más importantes cabe destacar: la Sorbona (Teología), Bolonia (Derecho), Salamanca, Montpellier (Medicina), Oxford, Cambridge, Perpignan, etcétera.

    La sociedad burguesa, amante de la libertad, de la comodidad y de la felicidad en esta vida, desarrolló pronto un agudo espíritu crítico y un laicismo que iba a poner en duda las verdades de fe y las formas de vida hasta entonces inamovibles. En este sentido cabe destacar la aparición, por un lado, de la herejía albigense (pronto atajada por la Iglesia, que, preveyendo otras desviaciones religiosas, crea el Tribunal del Santo Oficio o Inquisición); por otro, aparece una nueva literatura satírica y jocosa (Decamerón, de Boccaccio; Cuentos de Canterbury, de Chaucer, o el Libro de Buen Amor, del Arcipreste de Hita), junto a una novela caballeresca, no con las características épicas y feudales de la época anterior (Cantar de Mío Cid, Chanson de Roland), sino cargada de fina ironía y todo ello salpicado de una fantasía desbordante (Tirant lo Blanc, El Caballero Cifar).

    El arte gótico es eminentemente de carácter burgués y urbano, acorde con las nuevas necesidades de la época. Cuatro son los edificios característicos: catedrales, Ayuntamientos, lonjas y palacios. Nuevos recursos técnicos permiten ampliar las dimensiones de los edificios, que ganan en altura, esbeltez y luminosidad. Los grandes logros arquitectónicos del gótico - realizados y difundidos por los monjes de la Orden del Císter - fueron el arco apuntado (llamado también ojival), la bóveda de crucería y los arbotantes. Si el románico, con su solidez y escasa luz, inspiraba el temor de Dios y la resignación ante la servidumbre feudal, el gótico, la catedral gótica, parece elevarse hacia el cielo en busca de Dios, y es el símbolo de una burguesía atrevida y emprendedora. Los monumentos más característicos son: la catedral de Notre-Dame de París, Chartres, Reims, Estrasburgo, Amiens, en Francia; Westminster y Salisbury (Inglaterra), Colonia (Alemania), Milán (Italia), Burgos y León (España).

    La escultura gótica se humaniza, perdiendo la rigidez del románico. Frente al Pantocrátor (Dios Juez en Majestad) románico, aparece ahora un Cristo Padre o una Virgen María con el Niño en brazos que han perdido su aspecto sobrecogedor en favor de un claro paternalismo. Estas características se dan también en la pintura. El fresco pierde importancia al reducirse el espacio del interior de las iglesias, ocupado ahora por amplios ventanales. Será típica la pintura en retablos sobre madera. Mención especial merecen las vidrieras para cubrir las amplias ventanas. Las de la catedral de Chartres o las de León son buenas muestras.

Fuente: Enciclopedia Temática Lafer

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