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21/6/16

Apuntes para una historia universal - Comercio e industria

Apuntes para una historia universal
Comercio e industria
Las crisis políticas y económicas del último período romano y las invasiones germánicas redujeron,
tanto el tamaño como la importancia económica de las ciudades europeas. Tras el colapso del poder
romano, el comercio internacional decayó - aunque no cesó -, esa decadencia comercial contribuyó a la depresión de las ciudades. Durante los siglos VI al VIII, fue insuficiente el comercio y la actividad
gubernamental para estimular la recuperación de los centros urbanos. Los últimos carolingios trataron de revivir el comercio internacional. Invitaron a las comunidades de comerciantes judíos a emigrar a las ciudades del norte de Italia, se les concedieron privilegios y protección. Durante los siglos IX y X, ellos fomentaron un comercio activo con el Mediterráneo y proporcionaron una salida económica para los excedentes agrícolas de los grandes estados del norte. Para continuar esta política, los reyes extendieron una red comercial establecida anteriormente por comerciantes experimentados.
Después de que los califas fatimíes conquistaron Egipto en el 969 y reformaron el sistema fiscal egipcio para estimular el comercio, la recuperación de las ciudades italianas ganó en rapidez. El comercio italiano se benefició en este período con la desorganización de las rutas del norte entre el Oriente Medio y Europa, que iban a través de Rusia a las regiones del Báltico. Nuevos invasores bloqueaban continuamente esas antiguas rutas. Como resultado, desde finales del siglo X, se hizo común en Europa la competencia entre mercaderes italianos y las pequeñas comunidades israelitas. La lana fue el material básico para la confección de ropas en el oeste de Europa, convertir la lana en ropa creó oportunidades de trabajo a los especialistas.
El mercado de la buena lana, desarrollado como una parte de la producción agrícola, creó riquezas.
Flandes, el principal mercado de lana, se convirtió en el centro de la producción textil industrializada.
Hasta la revolución industrial del siglo XIX, esta industria fue la más importante del oeste de Europa.
Flandes fue la región más urbanizada de la Europa medieval. Sin embargo, los señores feudales locales aún sometían la mayoría de las ciudades.
Así surgieron nuevos centros urbanos alrededor de los viejos, villas bien ubicadas que existieron bajo la autoridad del señor de la villa. Esta división política tuvo un efecto perjudicial en la economía comercial de las ciudades. Los señores impusieron impuestos, peajes y derechos de mercado para aprovecharse de la riqueza comercial de sus ciudades, los comerciantes que viajaban de una ciudad a otra tenían que pagar tributos en repetidas ocasiones. A finales del siglo XI, se crearon nuevas condiciones políticas que favorecieran al comercio.
La divisa que permitió a las ciudades y a los reyes escapar del poder de los señores locales fue el
privilegio real de incorporación. Los comerciantes de una ciudad solicitaban al rey un privilegio para
gobernarse como una corporación independiente bajo la ley y su protección. El movimiento de los
privilegios se extendió rápidamente por Europa. Los patriarcas y reyes de la ciudad reconocieron que la libertad era una condición necesaria para el desarrollo del comercio y la industria. Los comerciantes, quienes habían formado grupos para organizar y controlar sus actividades comerciales, dominaban entonces sus nuevas corporaciones urbanas. Otros grupos de artesanos urbanos - como carniceros,
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tejedores y herreros- también formaron sus gremios.
Los artesanos competían con los comerciantes por el poder político en las ciudades. Donde las
actividades industriales eran muy importantes para la economía de las ciudades, los gremios artesanales también tenían poder económico y social como para ganar el poder político. En la Edad Media, la competencia por el poder en esas ciudades con frecuencia provocó motines y revoluciones.

Fuente: Apuntes para una historia universal
Lic. Rubén Cañedo Andalia,1 Lic. Caridad Karell Marí2