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HISTORIA DE ROMA



HISTORIA DE ROMA
desde su fundación.
TITO LIVIO
Libros I a X
753 a.C.
[1,7] Se dijo que Remo había sido el primero en recibir un presagio: seis buitres se
le aparecieron. Justo tras producirse el augurio, a Rómulo se le apareció el doble.
Cada uno fue saludado como rey por su propio partido. Los unos basaron su
aclamación en la prioridad de la aparición, los otros en el número de aves. Luego se
siguió un violento altercado; el calor de la pasión condujo al derramamiento de
sangre y, en el tumulto, Remo fue asesinado. La creencia más común es que Remo
saltó con desprecio sobre las recién levantadas murallas y fue de inmediato
asesinado por un Rómulo enfurecido, que exclamó: "Así será de ahora en adelante
con cada uno que salte por encima de mis muros." Rómulo se convirtió así en
gobernante único, y la ciudad fue nombrada tras él, su fundador. Su primer trabajo
fue fortificar la colina Palatina, donde se había criado. El culto de las otras deidades
se llevó a cabo de acuerdo con el uso de Alba, pero el de Hércules lo fue de
conformidad con los ritos griegos, tal y como habían sido instituidos por Evandro.
Fue en este barrio, según la tradición, donde Hércules, después de haber matado a
Gerión, llevó a sus bueyes, que eran de una belleza maravillosa. Nadó a través del
Tíber, llevando los bueyes delante de él y, cansado del camino, se acostó en un
lugar cubierto de hierba, cerca del río, para descansar él y los bueyes, que
disfrutaban de los ricos pastos. Cuando el sueño se había apoderado de él, al ser
pesado por la comida y el vino, un pastor que vivía cerca, llamado Caco, abusando
de su fuerza y cautivado por la belleza de los bueyes, decidió hacerse con ellos. Si
se los llevaba delante de él dentro de la cueva, sus cascos habrían conducido a su
propietario en su búsqueda en la misma dirección, de modo que arrastró a la mejor
de ellas hacia atrás, por la cola, hacia su cueva. Con las primeras luces del alba,
Hércules despertó y al inspeccionar su rebaño vió que algunos habían desaparecido.
Él se dirigió hacia la cueva más cercana, para ver si alguna pista apuntaba en esa
dirección, pero se encontró con que todos los cascos venían de la cueva y ninguno
hacia ella. Perplejo y atónito, comenzó a conducir el rebaño lejos de barrio tan
peligroso. Algunos de los animales, echando de menos a los que quedaron atrás,
mugieron como solían y un mujido en respuesta sonó desde la cueva. Hércules se
volvió en esa dirección, y como Caco trató de impedirle por la fuerza la entrada en la
cueva, fue muerto por un golpe del garrote de Hércules, después de pedir en vano
ayuda a sus compañeros
El rey del país en ese momento era Evandro, un refugiado del Peloponeso, que
gobernó más por ascendiente personal que por el ejercicio del poder. Se le
respetaba por su conocimiento de las letras (una cosa nueva y maravillosa para los
hombres incivilizados) pero fue aún más reverenciado a causa de su madre
Carmenta, de quien se creía que era un ser divino y a quien se consideraba, con
asombro de todos, intérprete del destino, en los días anteriores a la llegada de la
Sibila a Italia. Este Evandro, alarmado por una multitud de excitados pastores que
rodeaban a un extranjero, a quien acusaban de asesinato, averiguó por ellos la
naturaleza del hecho y qué le llevó a cometerlo. Como observara que el porte y la
estatura del hombre eran más que humanas en grandeza y augusta dignidad, le
preguntó quién era. Cuando oyó su nombre y supo quién era su padre y cuál su
país, dijo, "Hércules, hijo de Júpiter, salve! Mi madre, que dice la verdad en nombre
de los dioses, ha profetizado que has de unirte a la compañía de los dioses, y que
aquí te será dedicado un santuario, que en los siglos venideros la más poderosa
nación del mundo la llamará su Ara Maxima y la honrará con un culto de brillo
especial. " Hércules tomó la mano derecha de Evandro y dijo que él cumpliría el
presagio por sí mismo y completaría la profecía construyendo y consagrando el altar.
Entonces, se tomó del rebaño una vaca de evidente belleza, y se ofreció el primer
sacrificio. Los Potitios y Pinarios, las dos principales familias de aquellos lugares,
fueron invitados por Hércules a ayudar en el sacrificio y en la fiesta que siguió.
Sucedió que los Potitios llegaron en el momento señalado y se colocaron ante ellos
las entrañas, Los Pinarios llegaron después que fueran consumidos y se quedaron
para el resto del banquete. Se convirtió en una costumbre permanente, desde ese
momento, que mientras la familia de los Pinarios perviviera no comerían de las
entrañas de las víctimas. Los Potitios, tras ser instruidos por Evandro, presidieron el
rito durante muchos siglos, hasta que que se entregó esta ocupación sacerdotal a
funcionarios públicos; tras lo cual toda la raza de los Potitios se extinguió. Este, de
todos los ritos extranjeros, fue el único que Rómulo adoptó, como si sintiera que la
inmortalidad ganada a través del coraje, que áquel celebraba, sería un día su propia
recompensa.
Fuente: HISTORIA DE ROMA desde su fundación.
TITO LIVIO
Libros I a X

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