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19/6/13

Grecia - ARTE Y CULTURA


Grecia
ARTE Y CULTURA.  El arte está íntimamente vinculado a la religión, el mito y la actividad ciudadana, reflejando las pautas por las que se rige la sociedad que lo sustenta: libertad, equilibrio armónico, humanismo.

    El templo, majestuoso y airoso, es el mejor testimonio de lo que fue la arquitectura griega: su plano estaba trazado sobre una superficie rectangular sobre la que se levantaban esbeltas columnas - dóricas, jónicas o corintias - en las que se apoyaba el arquitrabe. El conjunto arquitectónico más logrado se encuentra en la Acrópolis de Atenas. Otro exponente arquitectónico es el teatro, que aprovecha muchas veces la ladera de los montes. Durante la época helenística, la arquitectura adquirirá proporciones colosales y gran lujo ornamental, destacando los grandes conjuntos urbanísticos concebidos con arreglo a un plan preestablecido.

    En escultura se puede apreciar una evolución desde las estilizadas xoanas, kuroi y korai, estáticas y rígidas, que marcan el primer intento de conquista del cuerpo humano y de la adecuada expresión del rostro que se persigue también en la primera escultura monumental. Se advierten dos corrientes: la dórica, vigorosa y arquitectónica, y la jónica, más graciosa y elegante, que se fundieron en la ática, consiguiéndose, a lo largo del siglo VI a. de C., mejorar la técnica, crear nuevos tipos y armonizar equilibradamente arquitectura y escultura. En la siguiente fase, siglos V y IV a. de C., llamada clásica, una vez solucionado el problema del movimiento y abandonados los convencionalismos arcaicos, aparece el naturalismo idealizado con un profundo estudio de la anatomía y una gran preocupación por la belleza y la armonía. Son ejemplos de ello, Mirón, dotado de gran sentido del movimiento - Discóbolo -; Fidias, con su espiritualismo idealizado - esculturas del Partenón -  y Policleto, maestro de la proporción, fundamento de una belleza armónica - Doríforo -. Este naturalismo idealizado evoluciona en el siglo IV a. de C. hacia un mayor realismo, provisto de profundo sentimiento y pasión en el caso de Skopas, de una gracia juvenil y luminosa en Praxíteles - Venus de Cnido - y de gran esbeltez y movilidad con Lisipo - Apoxiómenos. La época helenística se aleja aún más del idealismo, haciéndose intensamente realista y humana llegando al dramatismo - Laocoonte y sus hijos.

    En pintura, aunque posiblemente se alcanzó gran desarrollo, sólo quedan los testimonios de los casos cerámicos: primero, de figuras negras sobre fondo rojo, y luego de figuras rojas sobre fondo negro.

    La filosofía desempeñó un papel primordial en el pensamiento griego, contribuyendo al triunfo de la ciencia sobre la mitología. Sus representantes más importantes fueron Sócrates, que predicaba el conocimiento de uno mismo, la búsqueda de la verdad y la práctica de la virtud; Platón, para quien el bien era el supremo ideal del hombre, y Aristóteles, con quien la filosofía griega alcanzó la plena madurez y equilibrio. A su lado también floreció la ciencia con destacados cultivadores: Pitágoras (matemáticas), Euclides (geometría), Arquímedes (física) y otros muchos que hicieron progresar los conocimientos geográficos, astronómicos y médicos.

    En literatura, aparte de la poesía épica - el legendario Homero -, sobresale el teatro, una de las manifestaciones más representativas de la vida ateniense, con las tragedias, impregnadas de fatalismo, de Esquilo, Sófocles y Eurípides, sin olvidar las divertidas y sarcásticas comedias de Aristófanes.

Fuente: Enciclopedia Lafer