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10/10/13

LA ESPAÑA MUSULMANA

LA ESPAÑA MUSULMANA.  La sociedad de la España islámica fue mixta, al estar integrada por hispano-visigodos, árabes, beréberes, judíos y otras minorías. El aumento demográfico de la población fue considerable, llegando a los diez millones de habitantes.

    Si inicialmente Al-Andalus fue una provincia del Imperio Árabe gobernada por un walí, a mitad del siglo VIII, tras la matanza de los omeyas de Damasco y la sustitución por la dinastía Abbasida de Bagdad, el omeya Abderramán, único superviviente de su familia, declara Andalucía emirato independiente políticamente. El paso decisivo se llevó a cabo en el siglo X, cuando los emires cordobeses se autodenominan califas, con lo que lograrían independizarse también religiosamente del poder central.

    Socialmente podemos distinguir una aristocracia árabe y una población mayoritariamente libre, en los campos o en las ciudades, y los esclavos urbanos, rurales e integrantes de la milicia.

    Existían minorías religiosas importantes en tierras de religión oficial diferente: judíos, mozárabes (cristianos que practicaban su religión en territorio dominado por los musulmanes, por lo que debían de pagar un tributo) y mudéjares (musulmanes que vivían en territorio cristiano y cuyo número fue aumentando según avanzaba la reconquista; al bautizarse y convertirse recibían el nombre de moriscos).

    La economía de la España musulmana y cristiana fue, inicialmente, diferente. Una, de economía rural, primitiva y rudimentaria, basada en la agricultura y la ganadería (España cristiana). Otra, por el contrario, de tipo urbano, rica y floreciente, eminentemente comercial y que controlaba el gran mercado del oro europeo, con una agricultura en considerable auge: introducción de nuevos cultivos (arroz, cítricos), mejora de las técnicas de regadío, explotación de los cultivos tradicionales (cereales, vid, olivo).

    Durante la Edad Media, y como oposición al Islam, surgieron los reinos cristianos peninsulares. Se considera primer Rey a don Pelayo, proclamado por los asturianos en el año 718. El reino de Asturias había de repoblar las tierras de Galicia, León, Portugal y Castilla. En el siglo X, y por influencia feudal, se crean los condados de Castilla y Portugal, que poco más tarde se convertirán en reinos independientes. También en el siglo X, la corte asturiana se traslada a León, adquiriendo importancia este reino. En los Pirineos y tierras limítrofes surge el reino de Pamplona, del que había de ramificarse el condado de Aragón, futuro reino. En el Pirineo oriental aparecen varios condados en relación directa con los francos: los condados catalanes. Unidos por medio de lazos matrimoniales el reino de Aragón y los condados catalanes, se logra la consolidación de la Corona de Aragón.

Fuente: Enciclopedia Temática Lafer