La televisión en Iberoamérica

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La televisión en Iberoamérica
Desde que la televisión irrumpe en la vida de las sociedades iberoamericanas, se ha ido consolidando como el principal medio de difusión de masas. Como características comunes debemos señalar el carácter comercial del medio y la estrecha relación que históricamente ha guardado con los gobiernos de turno.
Curiosamente toda esta zona tiene tres etapas comunes que marcan su desarrollo:
Primera etapa: período de implantación durante las décadas de 1950 y 1960. Esta fase se caracterizó por el apoyo prestado por las redes estadounidenses (NBC, ABC y CBS) a la consolidación
del nuevo medio bajo el modelo comercial.
Segunda etapa: tiene lugar en los años 70 y 80 y se caracteriza por la madurez que alcanza la industria televisiva. Se trata de mercados nacionales consolidados con una importante producción
propia de programas que en algunos géneros, como las telenovelas, se exportan de una manera generalizada.
Tercera etapa: Las emisiones televisivas vía satélite llegan hasta los hogares más remotos. Asimismo, la distribución de señales de televisión por cable alcanza en algunos países cuotas de penetración altas. Dentro de su producción televisiva cabe destacar un género propio: la telenovela. Se trata del producto más distinguido de la programación latinoamericana puesto que, además de reflejar rasgos de identidad, aglutina grandes audiencias frente a los televisores, provocando distintos sentimientos y evocando diversas aspiraciones.
La televisión por cable
También en la distribución de la señal televisiva por cable son los EE.UU. los pioneros. Se pusieron manos a la obra a finales de la década de los 40. El objetivo era hacer llegar las imágenes a aquellas localidades que por cuestiones topográficas quedaban en zonas de sombra a lo que se añade la mejora de calidad en imagen y sonido.
En la televisión por cable es el televidente quien paga por la instalación del sistema, además de abonar una cuota mensual por el acceso al servicio. Dicho abono se incrementa según los paquetes de programas que el suscriptor desee recibir.
Se suelen distinguir tres fases en el desarrollo de la televisión por cable:
Primera fase: el cable se utiliza como prolongación y mejora de las emisiones; se trata de operadores emplazados en áreas rurales y ciudades pequeñas, que garantizan la recepción de algunas
señales de televisión.
Segunda fase: comienza en los primeros años de la década de los 70 y se caracteriza por el aumento y la especialización de la oferta (largometrajes, música, deportes, noticias, etc.) Paulatinamente el
cable va extendiéndose entre ciudades densamente pobladas. En Europa, desde los orígenes de los años sesenta Holanda, Suiza y sobre todo Bélgica han estado a la cabeza del cable del Viejo
Continente.
Tercera fase: desde mediados de los años ochenta hasta la actualidad, la relación entre emisoras, a través de su oferta de programas y servicios, y audiencias se está volviendo cada vez más interactiva (acceso de banda ancha a Internet, elección de idiomas, etc.). Esta novedosa relación es posible gracias a la digitalización, parcial o total de la red, en gran parte posible a partir de la incorporación del cableado con fibra óptica.
Fuente: HISTORIA DE LA TELEVISIÓN.pdf

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